Esta minientrada surge a raíz de un debate que se dio en mi TL de Twitter por haber utilizado la organización Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) IA generativa de vídeo para la difusión de la manifestación venidera del 1 de mayo de 2026.
Había pensado en explicar brevemente —para mí también— a lo que nos referimos cuando hablamos de IA en general, pero lo cierto es que no creo que sea tan relevante ponernos a puntualizar qué la diferencia o no del machine learning, de un Large Language Model (LLM) o de cualquier otro concepto que pueda asociarse a esta familia.
No creo que sea tan relevante porque prefiero hablar de lo concreto, de si debería o no darnos igual hacer vídeos de mierda valiéndose de IA generativa. Empezaré exponiendo cómo razono yo sobre esta cuestión.
La IA generativa es aquella que crea contenido nuevo a partir de lo que ha sistematizado en su fase de entrenamiento, en la que se vale de cantidades masivas de texto, imágenes y vídeos para aprender patrones, formas de objetos, colores, luces y sombras, secuencias de movimiento, coherencia temporal, etc.
A más uso de IA generativa, se requerirá de mayor carga computacional, traducido esto en una mayor presencia de data centers (donde se alojan los servidores que procesan las solicitudes en cuestión) en diferentes puntos del planeta que, a su vez, necesitarán de un enorme consumo energético para funcionar.
En el contexto de crisis climática en que nos encontramos y conociendo el uso actual que se le da a la IA generativa (vídeos recreativos, marketing...) y el que se le puede llegar a dar por parte del Estado en un futuro no tan lejano (seguridad muy avanzada y la consecuente represión, fabricación de pruebas falsas), considero que la posición a adoptar por una organización comunista debería ser la de la oposición directa a esta tecnología, exigiendo «una planificación acorde con las necesidades reales y los límites del planeta», como indica Ecologistas en Acción aquí, o al menos no saltar como hienas a calificar de ludita a todo aquel que la cuestione mínimamente. Tampoco me parecen pertinentes los contraargumentos de «cómo vas a criticar la IA desde esta red social, desde tu ordenador o desde tu móvil», ya que nos llevan al absurdo y resultan en un conformismo incapacitante. Igualmente, hoy día ya me dirás tú cómo una organización puede realizar labores de agitación o difusión sin un dispositivo electrónico que opere en una de las redes sociales más usadas en todo el mundo, por mucho que nos pese.
Además, fuera de abstracciones, como ya indicaba arriba, un mayor despliegue de la IA supone la creación de macrogranjas de centros de datos, contra la que ya protestan desde los EE. UU. hasta en el propio Estado español.
Ningún comunista que se precie dirá que el dejar de usar la IA generativa, tanto a nivel individual como de organización, hará que se empiecen a apagar data centers poquito a poco. Lo que sí se pide es coherencia ideológica, y utilizar la tecnología de forma responsable con el medio en que nos movemos.
Igualmente, aunque la discusión se haya dado por el uso de IA generativa, y a pesar de que los servidores que procesan solicitudes de generación de vídeo no serán los mismos que gestionen las de generación de imágenes o de texto, todo uso de la IA empuja la misma expansión infraestructural, ya que forman parte de un mismo ecosistema. Es por ello que, idealmente, la oposición debería ser a toda ella. Ni pedirle vídeos o imágenes, ni darle los buenos días, ni hacerle preguntas que cualquier buscador podría resolvernos en unos segundos. Hacer como si no existiera. Como comunistas, luchamos no sólo por derribar el mundo que conocemos, sino por construir día a día aquello a lo que aspiramos.
Aquí un poco de hemeroteca, para que quede constancia de las barbaridades que se tuitearon aquellos días, en ocasiones desde cuentas que respetaba mínimamente:

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